Extraño nombre para una belleza de la naturaleza como esta. Hacia tres años que la había conocido en una primera incursión dentro la Val di Braies. Después de ir otro par de veces a la fantástica “Palestra di ROSSLAHNE” mi corazón quedó enamorado de esta fantástica cascada.
Ayer recupere a mi amigo Marco después de un poco de stres por pruebas varias, le felicito por haberlas pasado (las de acceso para Guía!) y tomamos dirección el valle en cuestión. Los dos estamos cansadisimos, pero sabemos que esta mañana es solo para nosotros y nos relajamos pensando de disfrutarla sin otro objetivo que existir....
No llevamos raquetas, un par de viejos bastones nos ayudan a trazar de nuevo la dura aproximación. Algunos arbustos afloran fuera de la nieve y nos acogen en sus brazos, salir de ellos se convierte en un infierno, brrr... De todas formas en una horita llegamos debajo de aquello que hemos venido a buscar.
Le toca a Marco empezar hoy, yo hice el largo duro de “Mission Impossible”. Así con un poco de material de roca en el arnés y menos expreses de las que le harán falta empieza a escalar. El largo presenta una primera sección no muy difícil sobre roca y hielo, hasta una pequeña cuevecilla con techo donde un pasaje expuesto y espectacular lleva de nuevo al hielo. El chaval se lo curra de lo lindo, sirve su determinación! Llegados a la primera reu, el largo no nos parece de 6° grado como dice la guía, igual otras veces se forma diferente...
Hago el segundo largo que empieza con un buen muro vertical. Hielo muy bueno, como las protecciones. Después de 40 metros hago reunión sobre hielo, Marco llega hasta mi y hace la travesía (un clavo) hasta una simpática cueva de hielo, ya en la vertical del muro helado. El sitio es espectacular, debajo de nosotros 80 metros hasta el suelo y un poco de sol que empieza a calentarnos el cerebro.
Cuarto largo me toca! Ole, ole! Mas hielo bueno, buenas protecciones y progresión fácil, hay hasta sol, que pasada... el gozo en un pozo.
Terminada la vía, dos rapeles de 50 metros sobre reus a spits (la segunda espectacular) nos llevan de nuevo al inicio. Un viento sutil nos recuerda que estamos aun en invierno, nos gusta la sensación y volvemos al coche hablando de nuevos objetivos antes de que se caiga todo...
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